hasta siempre, Arturo Corcuera

FOTO: diaro uno

"Necesitamos una organización con línea política clara"

Entrevista en Diario UNO, 5 de enero 2015

Publicado: 2015-01-06

La legisladora Verónika Mendoza, de Acción Popular-Frente Amplio, dice que la norma antijóvenes debe ser derogada porque, entre otras cosas, favorece abiertamente solo a las empresas. Habla incluso de candidatos al 2016 y dice que no se trata solo de personas sino de organizaciones políticas con un programa y una línea política clara. “No vamos a permitir que los corruptos vuelvan a gobernar”, enfatizó. 

—¿Qué deberá hacer el gobierno con la controvertida ley de empleo juvenil?

—La norma debe ser derogada. La presidencia del Congreso debe convocar a un Pleno extraordinario para ver los proyectos de ley de derogatoria que ya hemos presentado. Es vergonzoso que a estas alturas, después de tres multitudinarias marchas y de haber quedado evidenciadas en el debate público las inconsistencias y trampas de la ley, el gobierno persista con la norma y pretenda “corregirla” con la reglamentación. Es una burla. No se puede legislar ni hacer política pública con parches, menos en un tema tan importante. Se debe derogar la norma y convocar a un amplio debate sobre la generación de empleo, que no se va a dar recortando derechos sino expandiendo la producción a partir de la innovación tecnológica, con educación de calidad articulada al mercado laboral, etc. Se puede retomar algunos aspectos planteados en la norma como el crédito tributario para empresas que capaciten a los jóvenes, pero dentro de un debate integral y serio.

—¿Por qué tendría que ser anulada aquella norma rechazada por los jóvenes?

—No se puede modificar una ley, vía reglamento, como pretende hacer el gobierno ahora. No se pueden poner parches. La ley es la que fue promulgada el 16 de diciembre y que claramente recorta derechos laborales como Compensación por Tiempo de Servicios, gratificaciones, vacaciones, asignación familiar, que claramente se aplica a todos los jóvenes calificados y no calificados; que permite el reemplazo de trabajadores jóvenes, y no tan jóvenes, que tengan contratos temporales para sustituirlos por jóvenes más “baratos” con este régimen. Ahora dicen que vía reglamento se garantizará que esta modalidad de contrato con derechos recortados solo se aplique a nuevos puestos de trabajo. Si esa era la intención, ¿por qué no la pusieron en la ley desde el principio? ¿No leyeron la norma? ¿Se les pasó? ¡Por favor! Realmente el gobierno menosprecia a los jóvenes si piensa que van a creerse ese cuento.

—¿A quién favorece realmente esta norma?

—A estas alturas queda claro que la norma favorece a las grandes empresas puesto que las pequeñas y medianas ya tienen un régimen laboral especial que les permite contratar más barato. Además, es de conocimiento público que la norma fue promovida por la Sociedad Nacional de Industrias y la Confiep y que el Ministerio de Economía y Produce la siguieron a pie juntillas. Seguimos con la lógica Interoil, Exalmar, Coca-Cola, la lógica del lobby empresarial que define las políticas públicas. ¿Para eso pagamos a los ministros?

—¿Considera usted que Gastón Acurio debe candidatear a la presidencia de la República?

—Está en su legítimo derecho. Pero no deberíamos enfocarnos solo en las personas. Las personas (por muy bien intencionadas que sean, y creo que Gastón lo es) no bastan, se necesitan instituciones sólidas, en este caso organizaciones políticas con un programa y una línea política clara. Si no, veamos lo que pasó con Ollanta Humala, quien se dejó manejar por los poderes fácticos.

—Gastón dijo que postularía si un “Gadafi” tuviese posibilidades de ser Jefe de Estado…

—Bueno, depende de cómo veamos el escenario 2016. Si Gastón Acurio piensa que Alan García o Keiko Fujimori tienen posibilidades de ser electos el 2016, entonces ya ha anunciado su candidatura, porque estamos hablando de un expresidente que lucró con el indulto de cientos de narcotraficantes, que reprimió a mansalva en su gobierno (190 muertos), y del otro lado, de un partido político que reivindica como líder a un señor que está preso por corrupto y por violación de derechos humanos, que tiene entre sus integrantes gente denunciada por proxenetismo, lavado de activos, por haber contratado con el Estado siendo congresista, etc.

—¿García y la señora Fujimori, serían, en estos momentos, los más serios aspirantes a disputar una aterradora segunda vuelta?

—No podemos permitir que ninguno de estos personajes gobierne el Perú, nuestro país merece una alternativa de justicia y honestidad, y estamos construyendo esa alternativa, un gran frente de organizaciones políticas, sociales, ciudadanos, gente honesta que quiera servir a su país.

—¿Votaría por Alan García o por Keiko Fujimori, en una eventual segunda vuelta electoral, en el 2016?

—Jamás. No vamos a permitir que los corruptos vuelvan a gobernar.

—¿Cuál fue el benefició que obtuvo el Perú de este evento internacional denominado COP20?

—Creo que como presidencia de la COP el Perú cumplió un buen papel, fue un buen anfitrión y logró que se llegara a un acuerdo, poco ambicioso, por debajo de las expectativas iniciales, pero un acuerdo al fin y al cabo, aunque queda supeditado a la voluntad de cada uno de los países que definirán en sus “contribuciones nacionales” cuánto se comprometen en reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero o en invertir en la adaptación.

—¿Cómo queda entonces lo dicho por el ministro del Ambiente Manuel Pulgar Vidal, sobre que “la decisión de Lima es sólida porque aprobó el borrador que contiene los elementos para la negociación” global ambiental?

—El acuerdo final, en efecto, menciona los temas importantes: incluye el tema de la adaptación y de daños y pérdidas, es decir, habla de la necesidad de financiar la adaptación al cambio climático que ya nos está afectando e introduce la idea de que quien contamina más debe asumir mayor responsabilidad, pero no se ha logrado definir criterios para diferenciar los niveles de responsabilidad. Eso está quedando sujeto a la voluntad de cada país, no se asegura que los compromisos asumidos por cada uno garanticen el nivel de reducción de emisiones y de financiamiento para la adaptación necesaria.

—¿Y a nivel interno, no hemos dado la talla, como señalan algunos expertos?

—Lo penoso es que en cuanto a la agenda interna esta ha sido una oportunidad perdida. En lugar de fortalecer la institucionalidad ambiental más bien este ha sido un año en el que se le ha recortado funciones y quitado peso político al MINAM y al OEFA. El ministro dice que no, pero recordemos nada más que la definición de los límites de contaminación o de las zonas reservadas estaban a cargo del MINAM; ahora dependen también del MEF, de PRODUCE, del MINEM, y en lugar de definirse con criterios ambientales y de salud, estarán supeditados a criterios económicos. Y encima se pretende que todas las entidades del Estado le rindan cuenta mensualmente al “Equipo de seguimiento de las inversiones” que se ha constituido en el MEF y al que se pretende dar potestades de gabinete paralelo. Felizmente logramos bloquear eso en el Pleno, aunque seguramente insistirán con eso en marzo de nuevo.

DICE QUE FRENTE AMPLIO SE PREPARA PARA EL 2016

"Estamos construyendo esa alternativa"

—¿En qué situaciones postularía usted a la presidencia, por la Izquierda, como una alternativa viable de esta opción política?

—Estamos construyendo esa alternativa. Estamos construyendo el Frente Amplio, que no debe ser una suma de cúpulas partidarias sino un gran frente de organizaciones políticas y sociales, de mujeres, jóvenes, indígenas, ciudadanas y ciudadanos honestos, progresistas, de izquierda, nacionalistas. Ese Frente Amplio debe ser una alternativa de gobierno que se sustente en el poder de la gente para construir un país en el que todos tengan iguales oportunidades, en el que se erradique la corrupción gobernando con transparencia y participación ciudadana, en el que se reconozca y afirme la diversidad. Estamos construyendo una alternativa con un programa sólido, con claridad política, anclándonos en las luchas sociales, en las luchas de los pueblos indígenas por su territorio y el respeto de su cultura, en las luchas de los trabajadores por trabajo digno, en la lucha por un ambiente sano, en la lucha por salud y educación universal y de calidad.

—¿Pero quién sería entonces ese candidato viable?

—Primero la propuesta política y programática; primero la institucionalidad. Luego veremos en elecciones internas (un militante un voto) quién es el candidato presidencial. No repitamos la historia del caudillo que genera empatía y gana votos pero que no garantiza nada. La única garantía de una verdadera transformación es una organización sólida anclada en el movimiento social.


"Hay una gran decepción"

—En su calidad de representante por el Cusco, ¿cuál es la percepción que la gente común y corriente de su región tiene actualmente de Ollanta Humala?

—Cusco fue una de las regiones en las que mayor apoyo obtuvo el actual Presidente, en algunas provincias llegó a tener una votación cercana al 90%. Se generó una gran expectativa y se despertó una gran esperanza que hoy ha sido defraudada. Y la decepción es a la medida de la expectativa que se generó: muy grande. Va a ser muy difícil que el pueblo vuelva a confiar en alguien que le ofrece cambios… Ya no bastan los discursos encendidos, hacen falta propuestas claras.


"Aquí no cabe la resignación "

—¿Cómo ve usted la reacción del Perú profundo?

—Ese Perú en el que tras dos décadas de crecimiento económico las brechas de servicios e infraestructura siguen siendo dramáticas; ese Perú que sigue siendo ninguneado y cuyos derechos siguen siendo supeditados a los de los grandes intereses empresariales; ese Perú ha sido decepcionado. Pero aquí no cabe la resignación, pues hoy más que nunca es tiempo de cambios. Los miles de jóvenes que están saliendo a las calles por sus derechos, por los derechos de todos, nos lo anuncian claramente.


ADEMÁS

—¿A su parecer, quién considera que fue el presidente más corrupto de la historia del Perú?

—Bueno, más allá de las percepciones, hay uno que está preso por corrupto.

Javier Soto

Diario UNO


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